5. Cuestión de Forma

Es conocido que cada quien tiene su propio estilo para hacer las cosas, más aún si hablamos de jefes, cada uno tiene su propia forma y estilo de “mandar” a su personal.  ALGUNOS son líderes y por lo tanto no requieren mandar, sino que sus colaboradores los SIGUEN por iniciativa propia, pero no TODOS lo son. ¿Qué ocurre entonces cuando no consiguen que los sigan de buena gana? Muchas veces se vuelven unos mandones y generan un clima interno negativo, que no ayuda para nada al logro de los objetivos de las empresas o instituciones.  Entonces, ¿cómo lo contrarresto?

Los tiempos han cambiado y ello no va sólo de la mano de la tecnología, ahora con la gran cantidad de información al alcance de todos, también las personas hemos cambiado y sabemos que tenemos derechos y dentro de ellos se encuentra el respeto y el buen trato y por ende no queremos que NADIE nos trate de mala manera, así sean nuestros jefes; ni siquiera se lo permitimos ahora a nuestros padres, que ya no nos pueden corregir como lo hacían antes sus padres con ellos.  Entonces, es bueno recordar que el mundo da muchas vueltas y hoy estamos aquí, pero mañana estaremos allá y las responsabilidades se pueden invertir, por lo tanto, debemos tratar y comportarnos con TODOS como nos gustaría lo hagan mañana con nosotros.

Los jefes, al igual que los padres, tienen un gran reto en este mundo de tanta modernidad y es el convertirnos en la PERSONA IDEAL: la que busca soluciones, la que está ahí para escuchar, la que se mantiene ecuánime sin importar que tan grave sea lo que ocurra, la que trata a todos como GENTE y no como esclavos, la que valora lo que cada quien hace y se lo demuestra.

¿Cuál creen que sea la forma de actuar de un jefe o de un padre que más se adecúe al entorno actual? ¿Somos entonces el jefe que se requiere el día de hoy? ¿Somos el padre o la madre que nuestros hijos necesitan? Y sino ¿Qué estamos haciendo para lograr serlo?

No basta con decir: Yo no puedo, nunca voy a cambiar porque tengo mal carácter, he intentado mil veces ser más cortés y hacer mejor las cosas y siempre vuelvo a ser el mismo malhumorado. ¿Qué has intentado mil veces? ¿Tienes claro cuál fue tu objetivo real? ¿Qué querías conseguir? ¿Cuánto avanzaste la última vez que lo intentaste? ¿Valió la pena? ¿Qué más puedes hacer?

¿Te has hecho estas u otras preguntas? ¿Te estás tomando un tiempo para meditar sobre tu actuar diario y para enmendar lo que haya que corregir? ¿Cuáles son las formas que utilizas con tus trabajadores y con tus hijos? ¿Son las más adecuadas para cada uno de ellos?

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